Uno de los edificios con más historia de la capital es el edificio Tabacalera de Madrid. Es un inmueble que a lo largo de los años ha tenido diferentes usos y que ha sido testigo de la vida laboral, social y cultural de la villa.
Edifico tabacalera Madrid, Edificación del S XVIII
La construcción del Edificio Tabacalera de Madrid data del siglo XVIII cuando el rey Carlos III mandó construirlo. En los terrenos que ahora ocupa, en la glorieta y calle de Embajadores, estaban las huertas de la Comunidad de los Clérigos Regulares de San Cayetano.
El Estado compró estos terrenos porque querían realizar en ellos un edificio que albergara los productos estancados del monopolio del Estado Español. Es decir, los productos sobre los que había una prohibición de libre comercialización y que solo podían ser gestionados y vendidos bajo la supervisión del Estado. Tales productos eran el tabaco, aguardientes, licores, barajas de juego o el papel sellado.
Manuel de la Ballina fue el arquitecto encargado del proyecto, cuyas obras acabaron en 1790, dos años después del fallecimiento de Carlos III y cuando ya reinaba su hijo Carlos IV.
El edificio fue llamado en un principio Real Fábrica de Aguardientes y Naipes pero duró poco ya que la elaboración del aguardiente se concedió a la condesa de Chinchón. También la fabricación de las barajas de juego se otorgó a Heraclio Fournier y el edificio quedó destinado en su mayoría al tabaco.
Años más tarde con la llegada de Napoleón en 1808 el edificio se usó como cuartel y al año siguiente José Bonaparte le devolvió el uso industrial. A partir de ahí se fue centrando en la producción de tabaco.

Testigo de los cambios sociales
A lo largo de los años el edificio Tabacalera de Madrid fue testigo de las transformaciones industriales y de los cambios sociales y laborales. Se convirtió en uno de los principales centros tabacaleros del país.
En él trabajaban principalmente mujeres, las conocidas como las “cigarreras”. Este centro industrial se adaptó para permitir que sus empleadas atendieran a sus hijos y se habilitaron salas de lactancia, la “sala de leche”, o habitaciones con cunas y camas para las trabajadoras y sus hijos.
Durante más de 170 años fue un centro productivo y, por tanto, testigo de los cambios y demandas sociales de los obreros.
Ejemplo de construcción industrial
El edificio proyectado por Manuel de la Ballina es un claro ejemplo de la arquitectura industrial del siglo XVIII. Con sus 300.000 metros cuadrados la fábrica de tabacos es un edificio de planta rectangular de 4 plantas.
En su fachada principal destaca la puerta principal adornada con dos pilastras dóricas con triglifos. Sobre esta base se sitúa un escudo de armas que preside el balcón. El edificio es patrimonio histórico y está declarado Bien de Interés Cultural.
Actualidad
A día de hoy el edificio de Tabacalera de Madrid es de titularidad pública y está adscrito al Ministerio de Cultura.
Es un centro cultural polivalente del barrio conocido como La Tabacalera que acoge diferentes actividades culturales.