Una de la cosas que conviene saber, ya se tenga o no intención de vender una propiedad, es el valor real de un inmueble.
Aunque hay que tener claro que es complicado establecer el valor real de una propiedad porque en este cálculo confluyen diferentes aspectos que además están en continuo cambio.
A menudo se tiende a asociar el valor real de un inmueble al valor catastral, que es un valor administrativo que integra el valor del suelo y el valor de la construcción. Datos que se van actualizando de manera periódica.
En algunas comunidades para calcular el valor real de un inmueble lo que se hace es aplicar un coeficiente multiplicador sobre el valor catastral que se ha asignado al inmueble. Pero no todos los expertos y en todos los lugares hay acuerdo sobre ello.

Cómo conocer el valor catastral
Tener esta información es sencilla. Normalmente se consigue a través de la referencia catastral. Por regla general las comunidades autónomas ponen a disposición de los ciudadanos accesos online a través de los que se consulta y descarga una valoración de los bienes inmuebles.
Dicha valoración tiene una vigencia de tres meses y es una información importante para calcular el pago de impuestos como el de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados o el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
Disponer de datos sobre el valor catastral es también importante porque es la base para calcular lo que nos va a suponer en la declaración de la renta y en el pago de impuestos como el IBI.
Los datos del valor catastral facilitan información sobre el año de construcción de la vivienda, su posición en el mapa o el uso que se le está dando: residencial, comercial…
Valor real versus valor de mercado
A la hora de averiguar cuál es el valor real de un inmueble no hay que confundirlo con el valor de mercado. Este valor es el que se otorga en un momento dado teniendo en cuenta la situación y la oferta y la demanda.
Y en el valor de mercado de un inmueble viene también determinado por la tasación. En la tasación se tiene en cuenta la antigüedad de la finca, estado de conservación, materiales de construcción o el entorno urbanístico entre otros aspectos.