Cuando se es propietario de un edificio, de una vivienda o se quiere adquirir una propiedad uno de los términos que surgen es el de valoración catastral de un inmueble. Un concepto cuyo significado es esencial para determinar y calcular la cuantía de los impuestos asociados a un inmueble como por ejemplo el IBI.
Aunque, como decimos, es un término frecuente, es normal que no se tenga muy claro qué es la valoración catastral de un inmueble y cómo se calcula.
¿Qué es la valoración catastral?
La valoración catastral de un inmueble es un valor administrativo que se determina objetivamente para cada bien. Para calcularlo se parte de los datos que aparecen en el catastro inmobiliario, datos que contienen el valor catastral del suelo y el valor catastral de las construcciones, según se recoge en el texto refundido de la Ley del catastro inmobiliario.
El objetivo de la valoración catastral no es otro que poder disponer de unos datos homogéneos e imparciales que permitan realizar la valoración de un inmueble cualquiera.

Aspectos que intervienen en el cálculo
Para realizar la valoración catastral de un inmueble se tienen en cuenta toda una serie de aspectos. Entre ellos está la ubicación del inmueble y el entorno o circunstancias urbanísticas de la finca.
También se tiene en consideración el coste de ejecución de la construcción, así como el tipo de materiales y la calidad de los mismos. Asimismo se observa la antigüedad de la edificación, si existe alguna consideración histórico-artística y el uso que se le da a la propiedad.
Por otro lado también se contemplan las circunstancias y valores del mercado.
Estos y otros aspectos quedan recogidos en la llamada valoración del suelo y la valoración de la construcción.
En la valoración del suelo se tiene en cuenta la longitud y número de fachadas de la finca, la forma de la parcela y la profundidad de la misma. También es aquí donde se observa si cabe la posibilidad o no de edificar en dicho terreno.
Y en la valoración de la construcción es donde se juzga la antigüedad de la edificación, el estado de conservación en el que se encuentra y si se han realizado reformas o no y qué han consistido.
Además de estos datos también se tienen en cuenta otros coeficientes relacionados que afectan a la edificación y al terreno como son la depreciación funcional o posibles cargas. Con todo esto se puede hace una buena estimación del valor catastral de un bien inmueble.